El 23 de
septiembre paso por debajo de la mesa. Es verdad un blog no cumple dos años
todos los días. Menos en un mundo donde cualquier iniciativa requiere de
compromiso extremo para hacerla perdurar en el tiempo. El punto es que ante la emoción
por las elecciones, la cotidianidad y el ritmo acelerado en que hemos vivido
estas últimas semanas hizo que se nos pasara por alto el segundo aniversario de
The Pancho Alfonshow. Asumo sin reconcomios este olvido, de hecho de alguna
manera me emociona pensar que mi vida tiene tantas aristas que un evento tan
importante de una de mis facetas puede perfectamente pasar desapercibido.
Dejando aun lado los mea culpa, debo
enfocarme en como celebrar este importante aniversario. Pensé en una
entrevista, pensé en crear un premio, pero al final de cuentas entendí que no
hay mejor manera de celebrar que dando las gracias. Y es que desde que esta
experiencia se materializo dos años atrás, solo he cosechado apoyos, buenos
comentarios y buenas vibras con este blog. Lo cual sin duda es una muestra no
solo del aprecio por un trabajo honesto y hecho con cariño, sino además una
muestra del aprecio personal que se tienen la mayoría de los seguidores de este
blog hacia mí persona.
Por eso desde esta mi pequeña
tribuna de expresión no puedo mas que darles mi agradecimiento mayor por darse
una vueltita de vez en cuando por aquí, para reírse, para sufrir, para pensar,
para disentir, para acordar, total al final del día lo importante sigue siendo
que nos encontremos como individuos y expresemos nuestros pareceres sin otra limitación
mas allá del limite de nuestra imaginación y por supuesto el respeto mutuo.
Gracias por dos. Por dos años
maravillosos donde he podido escribir de lo humano y lo divino. Dos años donde
hemos recibido mas de 20 mil visitas de mas de 65 países. Todavía no entiendo
quien puede seguirme desde Latvia, Singapur, Croacia entre muchos otros países
con los cuales tengo ninguna conexión. Gracias por tolerar mi pasión por la política
que en días tan duros como los que vivimos podría tornarse en un fastidio. Prometo
fervientemente después del 8 de octubre bajar un poco el tono político y volver
un poco a las raíces del blog recargándolo de humor acido y mi pasión por las
artes y el deporte. Gracias a los que siempre están y estarán aquí para
inspirarme y apoyarme y porque no levantarme cuando las cosas no salen como uno
quisiera. Gracias porque de no ser por ustedes no habría The Pancho Alfonshow y
probablemente tampoco Pancho Alfonzo. Gracias por Dos, por el blog y por mi.
Con el favor de Dios y la Virgencita del Valle vamos pa’lante y pa’lante es pa’
alla.
A finales de los 90, un show televisivo se puso de
moda en las pantallas de RCTV la televisión de Venezuela. El show se llamaba “Aprieta
y Gana”. El mismo era animado por Winston Vallenilla y Camila Canabal según recuerdo.
El programa en si no era muy original. El concepto era básicamente una guerra
de los sexos entre celebridades. Ambos bandos estaban apoyados por barras
fervientes y poderosas quienes no dejan de aupar a su equipo en ningún momento.
Los concursos iban desde franelas mojadas, pasando por carreras de huevo con
cuchara, en fin cualquier cosa que permitiera un rato de entretenimiento sin
gastar media neurona en el intento. 
Es verdad que la economía venezolana no esta pasando
por su momento. Esto a pesar de que los precios del petróleo (nuestra principal
fuente de ingresos) se mantienen en altos y boyantes desde hace bastante
tiempo. Los expertos en la materia achacan estos problemas económicos entre
otras cosas a la destrucción constante y agresiva del aparato productivo
venezolano. En este sentido debemos rescatar los esfuerzos que en fecha
reciente esta haciendo el gobierno de turno de abrir nuevas vetas económicas en
el país, nuevos negocios capaces de generar capital y de crear con cierta prontitud ingresos respetables.
Las
elecciones entran en la recta final. Las estrategias parecieran estar
claramente definidas. Hay un candidato verdadero, pateando las calles y
recibiendo apoyo popular en vivo y directo, por un lado. Y por el otro, un
candidato presidente mediático afincado en sus victorias pasadas y en el apoyo
de encuesta que no tienen el soporte de movilizaciones populares contundentes.
Llega el momento del remate, falta poco mas de un mes para el 7 de octubre, de allí
que cada movimiento de aquí en adelante puede ser la diferencia entre ganar o
perder las elecciones.